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¿Son más inseguros los navegadores antiguos, o los nuevos?



Volvemos al tema de los navegadores. Como ya contamos hace poco, últimamente están bloqueando la mayoría de navegadores antiguos por ser inseguros, los sitios web de todo tipo prefieren que uses las últimas versiones de navegadores web porque, dicen, te aseguran una mejor navegación. ¿Es eso cierto? Claro que no. Y vamos a verlo bastante claro con un ejemplo.

Hace poco recibo un e-mail de tipo pishing en el correo. Se me pedía que accediera a un sitio de Caixa Bank para confirmar mi cuenta. Gmail, que es muy listo, había enviado el correo a spam. Tras abrirlo, me voy a mi viejo navegador web, el Navigator en su versión pre-Firefox, en concreto el Netscape Communicator 4.51 de, nada menos, 1999. Como si fuera un señor totalmente inocente, que no haya actualizado su ordenador ni su navegador y que se fíe de los correos de ese tipo, decido coger la dirección del sitio de delincuencia que se hace pasar por La Caixa, y la introduzco en la barra de direcciones de Navigator. ¿Qué pensáis que ocurre? ¿Que acude a la página web tranquilamente? ¿Que se conecta y me entran todo tipo de troyanos y gusanos?

¿Crisis del chip? No es culpa de los usuarios, es culpa de las multinacionales



Actualmente existe una crisis acuciante y alarmante en torno a los dispositivos electrónicos, en concreto a los fabricantes de chips. Esto ha obligado que se hayan tenido que aplicar ERTEs o paros generales en algunas industrias, en España ha afectado tanto a Seat como a Ford (este segundo no podrá iniciar la fabricación de sus automóviles hasta junio) debido a que carecen de los chips que utilizan para sus vehículos.

La culpa, se dice, es del consumidor, por la alta demanda que ha habido durante la pandemia de dispositivos electrónicos y, a la vez, el enorme ritmo de rotación de productos, lo que ha hecho que algunos expertos ya vaticinen subidas del más del 130% en el precio de algunos de estos dispositivos. Se dice que los consumidores compran el último smartphone sin superar el antiguo apenas los dos años de uso, y que mientras en ordenadores antiguamente era habitual mantener en funcionamiento el ordenador de seis a ocho años, ahora los ordenadores se cambian, por término medio, a los tres o cuatro años.

La tecnología excluyente



Cada vez me encuentro más con este tipo de páginas como la que veis en la imagen de entrada a este post. Páginas que te bloquean su contenido hasta que no instales la última versión de uno de sus navegadores. Y no vale con que sea un navegador específicamente - como si no hubiera más -, sino que, encima, tiene que ser "la última versión". Versiones de navegadores que, encima, solo funcionan con determinados sistemas operativos.

Si algún día - que nunca lo fue, en realidad -, Internet fue libre, accesible y para todos, resulta más que evidente que ya no lo es. Internet se ha vuelto un "garito" donde los más privilegiados y que cuentan con más medios se ven favorecidos y pueden disfrutar (y utilizar) todo su contenido, y las pesonas más humildes y de los escalafones sociales más bajos, con ordenadores antiguos y/o menos potentes, se quedan sin poder acceder a un gran número de páginas, incluso de la Administración.

Navegadores de teletexto


Muchos conocemos los navegadores de Internet, llamados también "browsers", y con los que nos relacionamos con la World Wide Web a menudo. Se han convertido en algo tan habitual, que ni nos damos cuenta cuando los usamos, y también solemos ignorar otro tipo de navegadores que existen y que, en ocasiones, pueden convertirse en una buena alternativa. Sobre todo cuando no tenemos conexión a Internet.

Cuando estoy desconectado y no me es posible utilizar ni browsers, ni telnet, ni IRC, o herramientas de comunicación parecidas, pero quiero conectarme a las noticias, leerlas y conocer al menos lo que ocurre de la actualidad "en modo texto", recurro al navegador de teletexto.

¿Ocupa más espacio una imagen en color que en blanco y negro?


La respuesta parece obvia, pero cuidado: no siempre lo ocupa.

Yo, que estoy acosumbrado al tratamiento de imágenes, me ha sorprendido leer en algunos sitios que existen extensiones para navegadores de ahorro de ancho de banda (supuestamente para reducir el consumo de datos en planes de pago de conexión a internet) entre cuyas opciones se encuentran, además de compresión de datos, reducción de código (mas que nada eliminar Javascrit y volver a HTML plano..., parece absurdo que mientras los desarrolladores y diseñadores de portales hagan las webs más pesadas, los usuarios tengamos que esforzarnos luego por quitarles esa "basura" que les ponen y aligerarlas...) y demás opciones, la posibilidad de cargar las imágenes en blanco y negro o en tonos de grises.

¿Cómo eran las agendas en los años noventa?


Aprovechando que he tenido la oportunidad, y dado que recientemente he tratado el tema de lo completas que eran las agendas de antes, con ocasión de las reviews que he hecho sobre algunas agendas y dietarios de este año, vamos a hacer un apasionante viaje al pasado y, como si acabasen de salir de la editorial, vamos a analizar algunos modelos de agendas de los años noventa.

En algunos de esos modelos han caído sobre ellos más de veinte años, puede que muchos de nuestros pendrives y tarjetas de memoria no puedan decir lo mismo. Por cuestiones de privacidad, en algunas agendas he ocultado información escrita, pero en lo demás la agenda aparece tal y como está ahora, o sea, con muchos años a sus espaldas. Sé que os resultará sumamente interesante esta curiosa comparativa entre las agendas del pasado, cuando ese mercado vivía los últimos coletazos de un tiempo que no se volvería ya a repetir.

La vulnerabilidad de los ordenadores actuales


Una amiga me escribía hace poco para pedirme consejo sobre un malware que la estaba preocupando seriamente y que le llevaba por la calle de la amargura. Precisamente se había comprado un Mac para evitar ese tipo de problemas, porque le habían dicho que es un sistema "imposible de infectar" con un virus, y resulta que ya era la segunda vez que tenía que llevar su ordenador para que se lo limpiaran.

La aparición de complejas tecnologías de scripts, de extensiones en los navegadores y de programas de todo tipo que interactúan con quién sabe qué en infinidad de servidores "en la nube" ha hecho que aunque tu sistema operativo sea el mejor y más estable del mundo, no quiera decir que sea el más seguro. Las transacciones por Internet, la privacidad de cuentas bancarias, de correo y personales de todo tipo, están hoy más amenazadas que nunca. Mucho más que en aquellos años en los que, a lo más que se podía llegar era a una página web con html puro y herramientas CGI del lado del servidor.

Slimboat, Slimbrowser y Slimjet: los navegadores ligeros para todas las necesidades


Slimboat, Slimbrowser y Slimjet llevan ya un tiempo en el mercado, aunque no son muy conocidos y por desgracia no hay un excesivo número de personas que los usen, lo cual no deja de ser curioso, porque son navegadores muy rápidos y ligeros y a muchos usuarios les irían de perlas. Son productos de la compañía estadounidense FlashPeak Inc., afincada en Austin, Texas.

Con las últimas versiones de los "supernavegadores mastodónticos" de hoy en día, como Firefox, que en sus últimas versiones como la 38 llegan a ocupar un bestial espacio de memoria (¡casi 300 Mb de RAM!), para muchas personas se hace imprescindible versiones de navegadores más ligeros y mucho más eficientes que el ofrecido por Mozilla, teniendo en cuenta que con este tipo de navegadores casi solo puedes hacer que estar en Internet, llegando a sobrecargar tanto el sistema que sobrepasan las necesidades de suites ofimáticas (que eran antaño las que más recursos demandaban). Por lo tanto, que un navegador sea tan exigente con nuestro ordenador no es solo contraproducente, sino que es intolerable.