La furgoneta DKW F89 L y su tecnología de refrigeración por termosifón



Siempre me ha llamado la atención y me ha resultado especialmente simpática la DKW F89 L, conocida popularmente en Alemania como DKW Schnellaster ("transportador rápido"). Hace unos días, viendo viejas fotos del pueblo, reconocí en una de ellas la imagen de esta llamativa furgoneta, con su inconfundible, aerodinámica y simpática estampa de frontal. Ya tiempo atrás me habían regalado su modelo a escala 1:43, con la publicidad de época (de la firma Danone, como podéis ver), una reproducción muy difícil de encontrar hoy y, las que hay, a unos precios bastante elevados.

Como era bastante habitual en su época (esta furgoneta apareció en 1949, y llegó a fabricarse en Argentina hasta 1969 nada menos, y en España hasta 1962, es decir, más de diez años estuvo en el mercado, algo impensable en estos tiempos), su motor era un muy poco agresivo dos tiempos de escasa potencia, con dos cilindros, diseñado antes de la II Guerra Mundial, y que tenía 700 cc, que ya montaban los coches DKW F8. Unos años más tarde el motor fue actualizado y se acopló a la DKW F89 L un propulsor de tres cilindros, que ya ofrecía 900 cc con una potencia de 32 CV.




Dado que era una "minivan" (o sea, una furgoneta pequeña tipo monovolumen), el espacio de carga no era mucho, pero en contrapartida le permitía moverse - gracias a sus compactas dimensiones - entre las calles de la ciudad para hacer repartos a poca distancia, su principal virtud y cometido.

Lo que más me llamó la atención de esta furgoneta era que, a pesar de toda su simplicidad, aunaba unas ideas muy imaginativas. Una de las cosas que más me atrajeron era que, al contrario de la mayoría de los motores de dos tiempos, que eran - y son - con refrigeración por aire forzado (o sin forzar, en el caso por ejemplo de motos), la DKW F89 L poseía una refrigeración líquida, lo cual hacía que el motor trabajase mejor y se redujese el riesgo de los temibles "calentones", tan habituales en este tipo de propulsores. Para ello, los ingenieros alemanes idearon un sistema de enfriamiento por agua pero, siguiendo la simplicidad genérica del vehículo, y para no complicar sus soluciones mecánicas, en lugar de bomba de agua le coloraron un sistema de termosifón.



El termosifón hacía circular el agua a través del diferencial de temperatura. Para entenderlo, repasemos cómo funciona un motor "normal" refrigerado por agua: el agua es canalizada por unas tuberías, y una bomba (que puede ser en algunos casos mecánica o hidráulica) impulsa esa agua - en realidad es una mezca de agua y líquido refrigerante - para que el motor no eleve demasiado su temperatura y, de esta manera, pueda trabajar los más cerca posible de la denominada temperatura ideal.

El termosifón no es tan eficiente, entre otras cuestiones no ofrece la fuerza de impulso de una bomba, y requiere que la diferencia de temperatura entre el frío y el calor sea lo más distante posible. Por eso, en la DKW F89 L se da una cosa muy curiosa y que llama la atención enseguida: sus enormes parrillas. La delantera es muy amplia, y podía desmontarse para acceder a reparaciones propias del motor como en cualquier vehículo, y facilitar además el cambio de la correa de accesorios. En la parte izquierda del mencionado vano motor encontramos el depósito de combustible, bien protegido y colocado aisladamente en una especie de "cajón", en posición elevada. El pequeño motor, como vemos, ofrecía mucho espacio para colocar diversos elementos y componentes mecánicos.

Pero lo más interesante lo encontramos a la derecha. Allí, al contrario que lo habitual en otros coches, se encuentra el radiador. Como debe enfriarse, un lateral de la furgoneta lleva esa rejilla, precisamente para enfriar el radiador, y no para enfriar el motor como suele ser habitual en el resto de modelos a motor (incluso actuales). La enorme parrilla frontal facilitaba la entrada de aire, que era distribuida por el ventilador y hacía posible la corriente necesaria para el trabajo del termosifón. El agua caliente se elevaba desde el bloque motor, y como el agua caliente (el vapor) ocupa más espacio, requería una enorme tubería (de ahí esa gruesa tubería que ves en forma de "zeta"), que acababa en el depósito del radiador. Allí se enfriaba, y el gas - vapor - era convertido en líquido, que "caía" hacia un depósito trasero para luego redirigirse y refrigerar el motor. Un método sencillo, como puedes ver, que no requería ni bombas ni complejos mecanismos, y de mantenimiento bastante simple.



Para favorecer la refrigeración del motor, en el frontal no había ningún elemento que cortase el flujo del aire de la furgoneta al circular (ni siquiera el radiador, como ya hemos explicado), y las enormes aberturas de la parrilla hacían que el aire penetrase sin dificultad. De esa manera el motor podía refrigerarse y, cuando era necesario, entraba en funcionamiento el termosifón.

Este tipo de soluciones ingeniosas eran necesarias porque este tipo de vehículos debían de ser por necesidad muy robustos. En aquellos tiempos no había ITVs, los talleres eran multimarca y las reparaciones, en muchos casos, eran más bien chapuzas y expeditivas (porque la mayoría no podían pagar reparaciones "profesionales" ni mucho menos los precios de complejos repuestos originales). DKW era consciente de que fabricaba este tipo de vehículos "para trabajar", y debían estar todo el día en funcionamiento, con paradas y arranques continuos. Curiosamente, ironías de la vida, los fabricaban en Ingolstadt, donde hoy se producen los elitistas Audi.



Por cierto que la DKW F89 L fue fabricada en España también, por IMOSA (Industrias del Motor S.A.) bajo licencia, y todas sus piezas eran de fabricación española, así que aunque alemana, esta furgoneta puede considerarse también, en gran parte al menos, una furgoneta española.

En la actualidad las DKW F89 L son muy apreciadas por coleccionistas, fanáticos y amantes de los vehículos clásicos en general, que las suelen restaurar con llamativos colores de época, dándoles una segunda oportunidad. Su bella e inconfundible estampa sigue siendo, a día de hoy, una de las que poseen más personalidad en vehículos comerciales, nada que ver con las anodinas furgonetas compactas de ahora.







| Redacción: esRevistas.com / esRevistas.blogspot.com




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1 comentario :

  1. Recuerdo haber visto algunas en fotos, quizás de revistas de los 80 que hablaban de ella, pero no era consciente de tanta ingeniería. Muy interesante.

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